| La creación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación generó un interés importante por parte de las universidades como un organismo que contribuirá con sus fondos a los proyectos de investigación y a la financiación de posgrados. ¿Cómo ven ustedes desde la Universidad Católica a la Agencia?
Nosotros tenemos mucha relación con la Agencia. Porque además el representante de las universidades privadas en el CONICYT es el Ing. Paganini, decano de la Facultad de Ingeniería y Tecnologías, el cual ha estado muy vinculado a la creación de la ANII.
Por un lado, lo que a nosotros nos importa de la Agencia es la financiación que haya para los proyectos de investigación. Nosotros nos vamos a presentar a todas las posibilidades. Pero además lo del Sistema Nacional de Investigadores es un tema muy importante.
Hubo un largo conflicto sobre cómo integrar el Sistema de Investigadores. El gobierno tenía una posición y la Universidad de la República tenía otra. Nosotros estamos más de acuerdo con el gobierno que con la Universidad de la República, pero al final en esas negociaciones se llegó a una fórmula que fue la de crear una Comisión Ad-Hoc para el SNI, dependiente de la Agencia, pero con un representante permanente de la Universidad de la República en esa Comisión para el Sistema.
Nosotros no nos opusimos a que creara esta Comisión; pero sí nos interesaba que la Agencia estuviera muy presente en el Sistema. Si la Agencia centraliza la Investigación y la Innovación en Uruguay es muy importante que tenga un peso fuerte en el Sistema nacional de Investigadores, porque sino estás creando dos cosas que tiene dos cabezas distintas y que no van para el mismo lado.
Creemos que el Gabinete Ministerial que está detrás de la Agencia, los ministros que están detrás de ella y que son los que designan a los representantes que dirigen la Agencia, deberían ser los responsables de la investigación en el país.
El argumento que nosotros tenemos para decir esto, y que a veces nos genera líos con la Universidad de la República, es que es lógico que la Investigación sea conducida el sector político o la coalición política que la gente eligió en las elecciones. Si los ministros hoy son fulano y fulano, son ellos los responsables de la investigación en el Uruguay. Son ellos los que tienen que dar cuenta al final del gobierno sobre qué hicieron en materia de investigación en Uruguay. En cambio, los organismos más permanentes como la Universidad de la República, en realidad, no tienen que dar cuenta periódicamente a nadie. La famosa Rendición de Cuentas, que es algo que acá en Uruguay no estamos muy acostumbrados, es muy importante en estos temas. Que al final de período digan cuántos proyectos, cómo los financiaron, qué resultados tuvieron, cuánto avanzó la investigación en el país. En esto no es la Universidad de la República la que tiene que responder.
Las discusiones que se plantearon en relación a este tema le cuestionaban a la Universidad de la República que quería ser juez y parte al mismo tiempo…
En el pasado hubo dos llamados a investigadores y el peso de la Universidad de la República en esos llamados fue gigantesco. Pasaron cosas que nosotros incluso la discutimos fuertemente y hubo algunos casos en el que nos presentamos ante la justicia. Porque de hecho era juez y parte. Lo que no estamos de acuerdo es que de nuevo sea juez y parte. Que tenga un representante en el Sistema no hay problema, mientras la mayoría no sea de la Universidad de la República.
Nosotros tendremos alguna presencia vía CONICYT. Probablemente, por un acuerdo interno, ya que la Universidad de la República tiene un representante directo, la delegación de las universidades privadas designaría un lugar en el sistema para equilibrar un poco la cosa.
No sé si esto saldrá o no. Pero de todas maneras vemos como positivo que el gobierno siga teniendo peso en la Agencia. Eso nosotros se lo hemos dicho al Ministerio y lo hemos dicho cuantas veces hemos podido. En una democracia el que tiene la responsabilidad sobre la conducción de la Investigación es el gobierno electo por la gente. No son las corporaciones ni educativas, ni universitarias, ni profesionales, sino que en una democracia las corporaciones deben someterse al gobierno electo por la gente. Esa es la base de la democracia, sino corremos serios riesgos de caer en corporativismo.
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