Investigación en las universidades uruguayas

Especial Universia


Setiembre 2007

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Con Dr. Amilcar Davyt, director de Innovación, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (DICyT) del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación 
En una entrevista que mantuvimos a principios de este año usted señaló que en 2007 harían "explosión" tres áreas a nivel de investigación: el Gabinete Ministerial de la Innovación, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y el Plan Estratégico de Investigación e Innovación. Actualmente, ¿en qué etapa de este proceso se encuentran?

Se ha logrado avanzar, quizá no con la celeridad que hubiésemos querido. El primer semestre fue bastante complejo en términos de los detalles de la nueva configuración institucional. Pero es parte del aprendizaje en esta área de transformar las instituciones. De hecho, uno está cambiando las atribuciones y cometidos de cada una de las instituciones que ya existían, y hay que ir adaptando las que existían a las nuevas.
Todo este proceso ha sido bastante complejo, y cuando uno mueve las piezas de esta manera, el proceso no es tan rápido como quisiera. ¿Qué quiero decir con esto? Creo que durante mucho tiempo en el país, a nivel del gobierno, no hubo políticas claras en materia de promoción de la investigación y de cómo poner la investigación al servicio del desarrollo del país.
Hubo un conjunto de acciones y de instrumentos que se fueron generando a lo largo del tiempo, pero, fundamentalmente, a partir de la iniciativa de investigadores, académicos y, en particular, de la universidad pública. Cuando un campo de política no es llenado por el propio gobierno, los actores directos asumen o han asumido la propia política.
Ahora, cuando llega un gobierno que claramente intenta establecer políticas en ese campo, reglas de juego, estrategias, instituciones nuevas en sintonía con el conjunto del sistema político (ya que el ir armando una Política de Estado en la materia es un cambio que se fue dando en los últimos cinco años), los actores directos pierden la capacidad de decisión que tenían antes.
Mirando las dos caras de la moneda, por suerte hubo actores que a pesar de las carencias a nivel de estado tuvieron iniciativa y decisión, pero luego que el país a través de su gobierno asume su papel estos actores pierden las capacidades que tenían antes.

Básicamente, la discusión se ha focalizado con la Universidad de la República que es la universidad que concentra el mayor número de investigadores y la cual ha solicitado un mayor protagonismo en los nuevos organismos. ¿Qué papel tendrá la universidad en este nuevo marco institucional?

No es un problema de nuestro país, sino que en todos lados la Academia siempre tuvo un rol muy importante, porque es un lugar a donde uno recurre porque ahí están las capacidades de conocimiento; en la Universidad de la República o en las otras universidades.
Es claro que el mayor potencial de la creación de conocimiento está en la Universidad de la República, si bien hubo un fuerte crecimiento de matrícula en lasuniversidades privadas, este no ha sido acompañado al mismo nivel por la creación de conocimiento. Aunque debo reconocer que existe investigación en todas.

En relación al rol de la Academia en la definición de las políticas de Estado es una discusión que se da en todos los países. Porque los que están en la Academia en la producción de conocimiento son los que saben de algunas cuestiones, pero claramente no son los que tienen que tomar las decisiones políticas. En la política debe haber democracia, participación ciudadana y con los representantes electos en las instancias que tienen que ser electos.

Las instituciones académicas conocen el “paño” de las micro decisiones cotidianas. Pero las grandes decisiones deben ser estratégicas. Ahora, el lugar que tiene que tener la Academia es la participación activa en las políticas como actores directos y participación conjunta con otros actores.
Si uno lo traslada a otros campos de las políticas, hoy nadie puede pensar que las políticas de Defensa Nacional tienen que ser llevadas adelante por los militares. Está es la comparación clásica y hasta suena fea. Una discusión más coyuntural de estos días, las políticas de salud no las tienen que llevar adelante los médicos. Es claro que tiene que tener una participación importante, pero tiene que ser en juego con los otros actores. Acá es lo mismo. La Academia tiene que tener una participación central en las propuestas, pero las decisiones no pueden ser de un organismo académico, sino que deben ser de un organismo político.
Uno puede preguntar ¿cuáles son los voceros de la Academia? en general, son los investigadores más destacados. Pero no existe ninguna razón por la cual ese investigador sea el que puede opinar en políticas de Ciencia. Son formas de selección diferente, una es democracia y otra es capacidad académica.
Es una cuestión casi conceptual. Son los que saben del tema y pueden opinar, proponer…, los que más conocen la cuestión interna, después hay que ver cómo conjugamos ambos planos. Esta es una cuestión compleja en todas las políticas científicas en todo el mundo. Pero prefiero que existan más actores opinando.
Un reclamo que hicimos siempre desde la Academia es que el sistema político y la sociedad no le dan bolilla a la Ciencia y Tecnología. Bueno…para darle bolilla tienen que opinar y decidir.
Hoy quiero que sean actores económicos, productivos y sociales los que estén decidiendo.

Un tema importante en este nuevo contexto es el vínculo de la universidad con el sector productivo. En aquella entrevista que le realizamos usted dijo que desde el gobierno se pretendía que los sectores privados invirtieran más en investigación y también los públicos (OSE, UTE, ANTEL). ¿Cómo se piensa promover la relación entre las universidades y el sector productivo?

En realidad el centro de la orientación política tiene que ver con lo que tú estás planteando. Cómo hacer para que la investigación que se realiza en el país se oriente o reoriente hacia la producción: privada y pública. En los dos sentidos se está intentando trabajar.
Uno lo trabaja desde distintos campos. Uno lo trabaja desde la propia reorientación de la investigación y también desde el fomento para que los sectores productivos demanden a las universidades.

Uno tiene que decir que la investigación uruguaya es poca, pero de alto nivel y ha estado poco orientada a la resolución de problemas productivos y sociales. Pero, ¿es “culpa” de los investigadores? No, si no les demandan investigación aplicada.

Uno mismo que ha sido investigador e investigador aplicado si no lo demandan, ¿cómo hace? Tiene que ir a convencer al sector privado que le puede servir lo que está haciendo, es difícil, uno lo intenta un poco, pero si no le dan bolilla se dedica a investigar cosas que quizá no sean relevantes.
Entonces, no es un tema de “culpas”, sino de dinámicas. Se va generando un aislamiento entre los investigadores y la producción, o la aplicación del conocimiento, que no es culpa de ninguno de los dos, sino de la dinámica casi natural.
Si tenemos un sistema productivo en el cual el lucro se da más por el lobby que este tiene con el sector político para recibir exoneraciones de impuestos y no por el apoyo al conocimiento, es lógico que no pidan a nadie conocimiento nuevo en su rama de aplicación.
Ahora, también es un tema cultural, estamos acostumbrados a no usarlo.

Teniendo en cuenta esto, ¿cómo se hace para lograr que el sector productivo tenga confianza en el conocimiento nacional, que apueste a desarrollar conocimiento en conjunto y deje de importar conocimiento del exterior?

Los cambios culturales son los más difíciles y más en un país conservador como el nuestro. No conservador en el sentido político-ideológico, sino conservador en el sentido de que los cambios se realizan con mucho cuidado.

Si uno tiene en cuenta las referencias del pasado, Uruguay va haciendo los cambios muy de a poquito. Diferente a otros países de la región que tienen cambios más acelerados.
Cualquier empresario, más allá de los incentivos posibles desde el punto vista económico, no confía en que acá existe algún grupo o alguien con capacidad de crear conocimiento.
¿Cómo se cambia esto? Se cambia por distintas vías. No soy especialista en esta área, pero los cambios culturales se logran desde señales o símbolos políticos. Cuando el tema está en la agenda, cuando el tema está en discusión parlamentaria, en el Poder Ejecutivo. Si uno discute cómo se trabaja una estrategia país en la materia, la gente ve que algo está cambiando.

La otra vía es en el sistema educativo. Lo que pasa es que son apuestas a muy largo plazo. Pero hay que cambiar a nivel escolar y liceal la percepción que tiene la gente de lo que se hace en el país.
Hasta no hace muchos años los libros uruguayos de 5to y 6to de escuela decían que la Ciencia es una actividad fundamental en el mundo de hoy, pero como es muy cara se realiza en los países desarrollados.
Si no vamos cambiando lo que se transmite a niños y adolescentes es imposible apostar a un cambio cultural. Pero, ¿cómo se cambia? En realidad, por varios lados.
La enseñanza de la Matemática y de las Ciencias en Uruguay es de lo peor, hay una mala transmisión. Por algo todo el mundo llega a la secundaria y no quiere saber nada con matemáticas. Por lo cual, es imposible que la gente opte por ese perfil.
También es importante mostrarle a la gente lo que se hace en el país. La información que le llega a la gente por televisión y radio en general es la de la Ciencia española, francesa, americana… pero nunca la que hay acá que es de buen nivel.
Tenemos que hacer esfuerzos desde el Estado y desde las instituciones privadas para divulgar las cosas. Tenemos que ayudar a los investigadores a que salgan de sus laboratorios y muestren lo que hacen.
Enumeré algunas cosas posibles, creo que todas ellas sumadas aportan al cambio de lo que la gente cree que se hace en el país y de lo que se puede hacer.

¿De dónde provendrán los recursos para la financiación de los nuevos organismos y programas?

Ahora es algo irrelevante. Tal vez sí lo fue cuando se comenzó a pensar en 2005, pero hoy creo que está claro. Debido a cómo fue evolucionando el país en los últimos años hay condiciones claras para una inversión cada vez mayor en educación, en ciencia y tecnología.
Problemas de recursos no va a haber, creo que el mayor problema va a estar en encontrar gente que lleve adelante las cosas. Porque uno no crece en investigación de un año a otro. Si un año tengo 500 investigadores al otro no puedo tener 1000.

La creación de los nuevos organismos (ANII, Sistema Nacional de Investigadores, Sistema Nacional de Becas) ha generado expectativas en las universidades sobre los sistemas de financiamiento. ¿Ya está estipulado cómo se van a otorgar estos recursos?

Hay cosas claras y cosas que se están armando. En realidad, se está intentando rearmar lo que existía antes y darles un formato coherente.

Tenemos que hacer un esfuerzo importante en formar y becar a muchachos jóvenes para que hagan doctorados y maestrías en Uruguay, pero lo tenemos que hacer en conjunto con otras medidas para que tengan trabajo, para que estén ubicados en algún lugar. La mayor parte de los científicos uruguayos están hoy en el exterior.
Se está intentando armar algo más o menos coherente para que ocurra eso, pero no podemos seguir financiando posgrados, sea acá o en el exterior, para que no vuelvan o tengan que irse. Por eso hay que hacer ambas cosas a la vez.
El Sistema de Becas tiene que ver con eso. Cualquier Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación en un país serio tiene que tener un nivel de posgrados en el país apoyado por el Estado. Los posgrados académicos son cuestión de Estado en cualquier lugar. Es un rol que tenemos que asumir.
Ahora, el detalle de cómo va a ser, si para las becas de doctorados se va a dar tanto y cuánto va a haber para cada área, son discusiones que se están dando y que se han empezado a generar. Las discusiones se darán en el marco de la Agencia y del CONICYT, que son los lugares donde se discuten las estrategias.

¿Se piensa implementar un mecanismo como fue el PEDECIBA que permita repatriar a los investigadores que se encuentran en el exterior?

Sí. La idea es poder tener en el Sistema de Becas financiamiento para posdoctorados, para que gente que pudo estudiar en el exterior, recibirse y trabajar, vuelva.
Además, es muy difícil competir. En general, los investigadores son mal pagos en todo el mundo. Pero si uno compara, Estados Unidos paga mejor que Uruguay. Pero es un problema de que un médico gana más, un empresario gana más y un científico también. No hay cómo competir. Puedo mejorar lo sueldos en comparación con los sueldos de Uruguay, pero no con los de Estados Unidos.
También hay que pensar que puede ser difícil que alguien vuelva; hay gente que hizo su vida en otro lugar. Entonces, hay que generar mecanismos para que algunos puedan volver y buscar otros intermedios para aprovechar a la gente que está afuera. ¿Cómo hago? Y le puedo pagar la estadía y el pasaje para que una vez al año venga de vacaciones, hacer un acuerdo con las universidades en donde están para que pueda dar cursos intensivos en Uruguay.

¿La Agencia ya determinó qué áreas del conocimiento priorizará a la hora de otorgar los recursos?

Es muy difícil establecer áreas del conocimiento. El país tiene que aprovechar las ventajas comparativas que tiene y transformarlas en ventajas competitivas.
Nuestra tradición está en el rubro de la producción agropecuaria agroindustrial y, en las últimas décadas, en lo que tiene que ver con turismo. En esas áreas hay que meter conocimiento, no es ¡dejémonos de vender carne y vamos a vender software!, hay que hacer que nuestra carne sea la mejor del mundo y para eso es imprescindible tecnología de sueros, tecnología de pasturas, tecnología de alimentación de los animales…
No hay que pensar que existe una polaridad entre lo que hacemos siempre, que era vender vacas y el software.
La orientación general de desarrollo del conocimiento es cómo meter conocimiento en lo que se hace. Esa orientación condiciona qué cosas financiar, pero no las determina porque siempre aparecen cosa nuevas que son útiles.
Mirar de esta forma hace que no pensemos en disciplinas, sino en sectores de la producción y sociales a los cuales aplicarle el conocimiento. Esto quiere decir que vamos a trabajar en fisiología animal, no. No es una cuestión de áreas del conocimiento. También uno tiene que decir que ciertas áreas del conocimiento son prioritarias por la cercanía que tienen con la producción en sí misma, esas son las TICs y las Biotecnologías.

Comenzamos hablando de que en 2007 iban a "explotar" tres áreas. Hasta hace poco se discutía la integración del Sistema Nacional de Investigadores, ¿en este momento en qué se está trabajando?

En realidad, en un principio te dije lo de las demoras o los atrasos.
En la transformación institucional este año el centro pasó a ser la Agencia, a la cual el directorio está tratando de darle forma desde hace varias semanas. Por otro lado, el antiguo CONICYT está en proceso de rearmado en cuanto a la nueva integración. Se están buscando nombres en distintas instituciones públicas y privadas para integrarlo. A la vez, tanto el Poder Ejecutivo y el Consejo están discutiendo la estrategia global, que quizá sea en la cual haya mayor atraso.
Hemos dedicado tiempo al reordenamiento institucional, pero el plano que ha estado más lento es el de trazar la estrategia. Hay planos globales, lo que falta es entrar en detalles y concretar más, por ejemplo, sobre qué porcentaje se le otorgará a la formación o al subsidio a las empresas… Son discusiones complejas que las tiene que dar el Poder Ejecutivo con los demás actores del Consejo y, en particular, en el ámbito de la propia Agencia.
Está claro que tiene que haber incremento en todos los campos. Lo que hay que ajustar son las definiciones sobre cuánto es.
Tal vez hacia fin de mes o comienzos de octubre va a haber una instancia más pública que tendrá que ver con la estrategia y los avances en cuanto a orientaciones. Antes le habíamos puesto Plan Estratégico, yo prefiero llamarla estrategia global.

 

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