La nueva Gramática de la Lengua Española será editada en 2008 y se publicará en dos versiones, una más extensa, con 2000 páginas –dividida en más de 50 capítulos- que se dirigirá a docentes y a investigadores de la lengua española. La otra será una versión abreviada que tendrá unas 500 páginas y se dirigirá a los hispanohablantes de todo el mundo que no tengan formación lingüística. Además, esta nueva edición incorporará un DVD en el cual se podrán observar las diferentes entonaciones por áreas geográficas, a través de un mismo texto, leído por hablantes de todos los países.
La última Gramática oficial de la Academia Española se publicó en 1931 y en ella se repetía buena parte de la edición de 1917, solo ligeramente modificada en 1920. Luego, en el año 1973, la Real Academia Española (RAE) publicó un anticipo de una nueva gramática, que no llegó a completar y que editó bajo el nombre de Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española. De esa edición hasta ahora no se había presentado otra publicación oficial.
Universia entrevistó al lingüista y gramático español Ignacio Bosque, coordinador de la nueva Gramática de la Lengua Española. Esta tarea obligó al lingüista a abandonar su trabajo como docente de Sintaxis en la Universidad Complutense de Madrid, ya que esta tarea implica para el catedrático una dedicación a tiempo completo. Bosque estuvo en Uruguay, en donde brindó dos charlas, las cuales fueron organizadas conjuntamente por la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República y el Centro Cultural de España.
En los últimos años, Ignacio Bosque ha trabajado en la elaboración de proyectos lingüísticos de gran envergadura, la Gramática Descriptiva de la lengua española, el diccionario REDES, el diccionario Panhispánico de Dudas. Si bien el lingüista tiene proyectado, luego de editada la nueva gramática, reintegrarse a la tarea docente y no incorporarse a ningún otro proyecto, evalúa este trabajo, “como una de las experiencias más importantes de mi vida, si no la más importante”.
Universia (U)- ¿En qué se diferencia la gramática de 1931 de la que saldrá a luz en 2008?
Ignacio Bosque (IB)- La del 31 reflejaba casi exclusivamente el español de España. Era una gramática escrita con criterios que hoy se ven algo antiguos, con un formato breve y limitada casi por entero al español peninsular. Por lo tanto, las diferencias entre ambas pueden llegar a ser notables. Esta última va a tener, al igual que la del 31, morfología, sintaxis y, desde luego, mucha reflexión sobre el significado. Mostrará, además, las diferencias que afectan a cada país o cada región: “se dice de tal manera en”…Pero no presentará Latinoamérica frente a Europa, sino que mostrará las diferentes áreas que corresponden a cada fenómeno. Obviamente, no es lo mismo el español de Argentina que el español de México o el de Colombia. Por otra parte, Puerto Rico y España, por poner un ejemplo, coinciden en algunas construcciones que, sin embargo, Puerto Rico y Uruguay no comparten.
El segundo aspecto importante es el grado de detalle. La gramática de 1931 tenía unas 400 páginas más o menos, pero es obvio que la lengua española no cabe en estas páginas. Cuando algunos docentes nos dicen “la gramática debe ser sencilla y debe tener unas 300 páginas”, se les podría contestar “es imposible meter el idioma español en 300 páginas”, especialmente si uno quiere hacer una descripción detallada, atenta a las relaciones entre la forma y el sentido, y especialmente a los pequeños matices. En la lengua todo son matices. De manera que es inevitable que la nueva gramática tenga más páginas. Y creo que debe ser así, debemos ser capaces de presentar un análisis del idioma que sea fino, minucioso; que entre en los detalles, que explique la variación. No solamente la variación geográfica, sino también la variación social. Por ejemplo, ciertas construcciones se pueden usar en la lengua conversacional, pero serían inapropiadas en un escrito formal. Cuando preguntamos a la Academia uruguaya si en este país se utiliza tal o cual construcción, nos puede decir “en un boliche sí, pero escribiendo no”.
Los sociolingüistas manejan muchas variables; no se trata solo de si algo se usa o no se usa, sino cuándo, por quién y en qué situaciones.
U- ¿Cómo logran concensuar entre 22 Academias los que finalmente se editará en una única publicación?
IB- Es una forma muy diferente de trabajar. Puede decirse que el trabajo avanza en espiral: se parte de un germen y el germen va creciendo y mejorando con el aporte de cada Academia. Yo hago un borrador de cada capítulo con las ideas fundamentales. Este material se manda a un grupo de siete gramáticos -académicos y no académicos- que me envían informes y me hacen comentarios. Esos informes me permiten corregir los capítulos y de allí sale ya una primera versión. Esa versión es la que enviamos a las 22 Academias. Cada Academia tiene una comisión de gramática que hace observaciones a ese texto. Recibimos sus informes a través del correo electrónico y, además, realizamos una reunión con los representantes de todas las áreas lingüísticas cada seis u ocho meses en algún lugar del mundo. En esos encuentros discutimos los puntos en los que hay discrepancias y que no se han podido resolver a través del contacto electrónico. En España tenemos un equipo que recibe los comentarios de las Academias y crea un documento compartido que incorpora todo lo que se acepta y también lo que queda pendiente. Al final, si todo va bien y yo sobrevivo, la gramática estará publicada en 2008.
U- Usted escribió junto a Violeta Demonte la Gramática descriptiva de la lengua española, sin embargo, la Gramática de la Real Academia se ha caracterizado por ser solo normativa. Esto nos hace pensar que su presencia como coordinador hace que el análisis descriptivo se incorpore a esta nueva gramática ¿esto es correcto?
IB- Es correcto, y es un aspecto importante. La gramática que estamos preparando es normativa y descriptiva. Es las dos cosas, porque una gramática no puede ser solo normativa. Si es solo normativa se convierte en un diccionario de dudas, y ya tenemos un diccionario de dudas. En la gramática va a haber descripción y norma, pero, quizás, vaya a pesar más la descripción, puesto que en el diccionario de dudas pesa más la norma. Este un punto interesante. Tenga usted en cuenta que si una cuestión no presenta dudas, no se describe en un diccionario de dudas. Pero en la gramática hay que describir todas las construcciones, planteen dudas o no. De la gramática se espera, por tanto, una descripción integral del idioma, dejando de lado el léxico, claro está.
U- Podríamos decir que, sumado a la incorporación del español de Latinoamérica, existe un cambio sustancial en la mentalidad de la Academia Española
IB- Hay un cambio muy notable que se percibe desde hace tiempo. Fue iniciado por el director anterior, Fernando Lázaro, y se ha acentuado con el actual, que es Víctor García de la Concha. Ambos directores perseguían el mismo propósito: presentar el español como la lengua de todos y trabajar por la unidad del idioma que compartimos. Los españoles somos solo el 10% de los hispanohablantes. Desde luego, no podemos decir que nuestro 10% representa a toda la lengua española, eso no tiene sentido.
U- ¿Cree que esta nueva gramática será un aporte a la preservación del idioma español?
IB- Creo que sí; es más, estoy seguro de ello. Primero, porque la gramática se está abandonando, no sé bien por qué, pero parece que tiene que ver con este mundo light en el que vivimos en el que todo ha de ser sencillo y superficial. Pero la gramática es un sistema complejo y delicado. Hay que hacer lo posible para que, poco a poco, en diferentes lugares, los hablantes presten atención a su lengua. Mucha gente piensa que la lengua es algo que esta afuera, la ven como algo externo, como las normas de tránsito o las de la jurisprudencia, como un código que hacen otros. Pero no es así. El lenguaje es una parte esencial de uno mismo; la lengua no es el envoltorio de las ideas, es más bien su soporte, el soporte del pensamiento. Al mismo tiempo, ciertos aspectos del idioma se asimilan a las normas sociales que hay que compartir. La corrección y la incorrección idiomática pertenecen a este dominio. Aun así, representan solo una parte de lo que es el idioma. Lo lamentable es que algunos piensan que todo el idioma se reduce a un conjunto de normas externas y que las Academias son como los policías de tránsito. Así pues, ciertos aspectos de la lengua se asimilan en parte a las convenciones sociales, mientras que otros, que son la mayoría, son de otra naturaleza, simple consecuencia de que el idioma nos pertenece, de que es una parte de nosotros mismos. Es, por tanto, un bien a la vez social e individual. Me parece que muchos no la perciben como un bien social, mucho menos como un patrimonio del individuo.
U- ¿Cuál es la expectativa que tiene la Real Academia con la publicación de esta nueva gramática?
IB- Se lo voy a decir en muy pocas palabras. Yo desearía que esta gramática la abra un panameño, un boliviano o un uruguayo y que reconozca su lengua. Lo cierto es que hasta ahora, las variantes americanas no estaban suficientemente representadas en el texto académico. No queremos que la nueva gramática contenga “referencias al español de América”, sino que sea una gramática del español total, de la lengua de todos. 
STOP-REW-PLAY
¿Cuál ha sido la diferencia que más le ha sorprendido entre los diferentes países?
Muchas cosas. Si quiere un ejemplo, le puedo citar el voseo. En España nosotros no tenemos voseo. De todos las formas existentes de voseo, quizá la más complicada sea la uruguaya, y no solo porque en el Uruguay se diga tu sabés, en lugar de vos sabés. Un argentino, por ejemplo, jamás va a tratar a otro argentino de tú, lo tratará de usted o de vos. Pero ustedes los uruguayos se tratan a veces de tú y a veces de vos, y pasan del tú al vos con criterios que me parecen misteriosos. Aun así, tengo amigos argentinos que me tratan siempre de vos, otros que me tratan siempre de tú y otros que me tratan a veces de tú y a veces de vos. Así que estoy totalmente desconcertado sobre el uso del tú y del vos. En Uruguay, mucha gente me ha dicho que el español de Rocha es muy diferente al de Montevideo. En algún viaje futuro intentaré gustaría visitar esa parte del país y observar con calma las diferencias.
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