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Entrevista a Jorge Arbeleche, Academia Nac. Letras
 

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..."

A cuatro siglos de que Cervantes diera a luz al viejo hidalgo caballero, muchos conocen el inicio de la obra, pocos el final y quizás sean menos los que comprendan todas sus enseñanzas, probablemente, por ser éstas casi inagotables. El hecho de ser fuente de lecciones que no han caducado durante estos 400 años lo ha llevado a ser el segundo libro más vendido en el mundo. Jorge Arbeleche, director de la Academia Nacional de Letras, en una entrevista con Universia, conversó sobre la profundidad, la vigencia y las enseñanzas de Don Quijote de la Mancha.

Universia (U)- ¿A qué le atribuye la vigencia del Quijote?

Jorge Arbeleche (J.A.)- La vigencia se debe a que es una de las obras mayores de la literatura universal, frente a la cual, muchas veces, los estudiantes y la gente “común”, tienen cierta aprehensión por la extensión y cierta aprehensión frente a los clásicos. Pero hay que leerlo sin prejuicio y acercarse porque es un mundo de gran riqueza en la que están retratados todos los ejemplares de la raza humana.

Cuando los libros logran trasmitir la esencia del ser humano no pasan de moda, porque el ser humano mantiene, de alguna forma, sus valores. Y uno puede volver a leer clásicos como Homero, Shakespeare, Dante o Cervantes y se mantienen vigentes. Además, en Cervantes, El Quijote se puede leer desde un ángulo doloroso, melancólico (como lo vieron los románticos) y se puede ver también como algo gracioso, porque lo es; están representados lo grotesco y lo tragicómico que es lo que lo hacen más humano.

U- ¿Cuál de las dos perspectivas le gusta más a usted?

J.A.- Depende de la edad en la que lo leí. Hubo momentos en los que lo leía más trágico, más grotesco, y ahora considero que tiene de los dos, porque la vida es justamente esa ambivalencia entre lo maravilloso y lo terrible.

U- ¿En qué medida cree que se puede aplicar el Quijote en el día a día?

J.A.- Se puede aplicar y se debe aplicar, porque en última instancia lo que El Quijote busca es la verdad y la belleza y que el mundo sea mejor, y en eso creo que tenemos que estar todos comprometidos. Para Don Quijote el mundo está mal hecho (y muchas veces -la mayoría de las veces- tiene razón). Él busca la perfección; la perfección no existe, pero su búsqueda es importante.
Sancho es otro personaje fantástico, de una humanidad extraordinaria. Es uno de los personajes más sublimes aunque tenga algo de grotesco. Él es grotesco, dentro de los límites de una persona y no tiene cultura, no tiene formación como tiene Alonso Quijano, pero tiene algo profundamente humano. Tiene una gran sabiduría, una gran cultura de la vida, porque la cultura es lo que te da la vida.

U- ¿Qué personaje le encanta más?

J.A.- Los dos personajes principales se llevan las palmas. De los personajes secundarios, episódicos, Mari Tornes, me parece entrañable. Otro personaje que me parece entrañable es su vecino, Pedro Alonso. Otros personajes son las dos prostitutas con las que se encuentra.

U- ¿Y por qué le parecen entrañables estos personajes?

J.A.- Porque las prostitutas, por ejemplo, cuando lo ven con esa indumentaria tan fantasiosa, tan fuera de época, primero se burlan de él, después le tienen miedo, pero después -entre risas y burlas- quedan de alguna manera atrapadas por la sugestión y el embrujo que tiene Don Quijote y acceden a su juego. Todos de una u otra manera entran en el juego.
Otros personajes maravillosos son los cabreros, los galeotes, Ginés de Pasamonte y la pastora Marcela me parece apasionante, porque es una defensora de la libertad, más que de la condición de la mujer; me parece una feminista antes del feminismo. Por eso Cervantes es un adelantado para su época.

U- ¿Hay algún concepto, alguna frase que a usted le haya llegado de manera especial?

J.A.- Sí. Cuando Don Quijote, en su primera salida, queda apaleado en el suelo porque tiene una pelea con unos mercaderes.Pasa un vecino y le dice “Usted, que está nombrando caballeros ¿no es de otra época? ¿Usted es el vecino de Alonso Quijano el Bueno?”. Y él le dice “Yo sé quién soy. Cuanto más que cada uno es hijo de sus obras.”
Creo que esa es la frase que yo elegiría, “Yo sé quién soy”, porque creo que cada uno, más allá de la suerte que pueda tener en la vida, es responsable de lo que le acontece. La vida hace con nosotros muchas veces lo que puede, pero nosotros somos los responsables de lo que la vida hace con nosotros.


Agradecimiento
"Agradecemos la colaboración del Sistema Nacional de Información, en la figura de la Lic. Ana María Cherro, para la
construcción de esta sección."
 














 
 

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